Turismo, lo que yo pienso: Juan Javier Gómez Cazarín

Siempre se ha dicho que, si le va bien al Gobernador o la Gobernadora, le va bien a Veracruz. Pero ese dicho, en las mentes enfermas de algunas y algunos, también opera en una lógica inversa: si le va mal a Veracruz, le va mal al Gobernador o a la Gobernadora.

Por eso, contrincantes políticos de la oposición y algunos falsos “compañeros” se entregan de lleno, sin escrúpulos ni descanso, a tratar de dañar a Veracruz con sus lenguas envenenadas, pensando que así perjudican el éxito de la Gobernadora.

El más reciente frente de batalla es el turismo.

A ver: el turismo es muy importante para Veracruz. Es un motor de la economía y una fuente de bienestar para millones de personas. ¿Millones? Sí, millones. ¿Por qué? Porque la derrama de dinero del turismo cae en todas direcciones y alcanza todos los niveles.

Hay empresarios que viven directamente del turismo, como los hoteleros y los restauranteros, pero los turistas no nomás duermen y comen. Usan taxi, compran camisetas, chanclas; entran a un Oxxo; se bolean los zapatos; compran café para llevar a su casa; se dan una vuelta por las plazas comerciales (donde, inevitablemente, se les pega algo); pagan estacionamiento, echan gasolina y, si se poncha una llanta, van con el talachero o compran una nueva.

Y toda esa gente que les vende algo o les cobra un servicio lleva dinero a sus casas.

Ahora bien: la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río tiene una oferta de más de 10 mil cuartos de hotel. La ocupación promedio anual, en 2024, fue de más de 50 por ciento. Obviamente, hay fechas en que llega al 100, como el Carnaval, el Festival de la Salsa o Semana Santa.

Para que lo tengamos claro: con esas cifras, la zona conurbada Veracruz-Boca del Río es la número 12 del país con mayor turismo. Ojo: eso es sin contar a otros destinos del estado, como Xalapa o Coatzacoalcos.

La zona conurbada, por sí sola, está más o menos empatada con Puebla (capital) y le gana a Mérida, Querétaro, Tijuana, Oaxaca (capital) y al mismísimo Ixtapa-Zihuatanejo. Ahí nomás, “pobremente”, diría Andrés Manuel.

Por eso, desde que inició el gobierno de la ingeniera Rocío Nahle, se ha enfocado, entre otras cosas, a promover el turismo. Decidida (y lo está logrando) a poner a Veracruz de moda. También por eso, políticos sin tantito amor a Veracruz, le pegan a la piñata del turismo con fantasía enfermiza (pero no por eso menos vil) de dañar a Veracruz, sin pensar en la gente que vive de esta actividad.

Pero ¿qué creen? Que otra vez se van a quedar con las ganas, porque todo indica que la del 2026 será una gran Semana Santa para Veracruz. La gente no le hace caso a los dardos envenenados que tiran los perversos y está lista para disfrutar de estas vacaciones.

P. D. Disfruten su Semana Santa. Si andan por Coatzacoalcos, no se pierdan la Feria. Cuídense en la carretera: despacio y sin tomar. Y si no son buenos nadando, acuérdense de que el mar se disfruta mejor en la orillita.

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