¡Viva México! Lo que yo pienso: Juan Javier Gómez Cazarín
¡Qué chingón es ser mexicano! ¡Y qué chingón momento para ser amante del futbol!
Ayer fue 30 de junio, pero todos lo sentimos como 15 de Septiembre. Ayer fuimos un solo México, sin diferencias políticas, sin rivalidades de ningún tipo.
Julián Andrés Quiñones y Raúl Jiménez lo hicieron. El porterazo Raúl “Tala” Rangel se rifó. Y con ellos, el resto de la Selección: valiente, resuelta, respaldada por un público que era suyo, que era el mexicano 12 en la cancha.
El océano de gente alrededor del Ángel de la Independencia y a lo largo de la Avenida Reforma es símbolo de un país que se festeja a sí mismo en el merecido triunfo de una Selección Nacional ya entró a la historia.
¡Qué ganas de haber estado ahí!
Y en todas las plazas del país, lo mismo. Una celebración donde nos afloró lo mexicano de siempre: la música, el baile, los gritos, la fiesta, el saludo con personas desconocidas, la camiseta de México y el orgullo de nuestra amada Bandera.
Por eso este es un miércoles de voces roncas, porque ayer la esperanza tuvo un premio.
Esperamos 40 años para romper la maldición del cuarto partido. ¡40 años! Algunas amigas y algunos amigos tienen menos edad que esos años.
Yo era muy joven cuando me tocó ver el pase a octavos en el Mundial México 86. Así que tuve que esperar 10 Mundiales para verlo de nuevo.
Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022. Nueve derrotas (incluido más de un robo) fueron el amargo camino para la noche de ayer.
Así es el futbol. Y quienes lo amamos entendemos que la ingratitud del marcador es pasajera y que gracias a ella los triunfos, como el de ayer, saben todavía mejor.
¡Nos vemos el domingo! Con los nervios al 1000, pero la confianza en nuestra Selección Nacional al millón.
